Instrumentos
Una acción es un título que representa una fracción de la propiedad de una empresa. Cuando compras acciones de una compañía, te conviertes en accionista — co-propietario de esa empresa en proporción al número de acciones que posees.
De dos maneras principales:
Plusvalía o apreciación: Si el precio de la acción sube desde que la compraste, la diferencia es tu ganancia cuando vendes. Este es el tipo de rendimiento más conocido.
Dividendos: Algunas empresas reparten parte de sus ganancias entre los accionistas de forma periódica. No todas las empresas pagan dividendos — muchas prefieren reinvertir las ganancias para crecer.
Si el precio de la acción baja desde que la compraste y vendes, pierdes dinero. El mercado accionario puede ser muy volátil en el corto plazo.
En esencia, los precios reflejan las expectativas futuras de los participantes del mercado sobre las ganancias de la empresa. Influyen: los resultados trimestrales, el entorno económico general, las tasas de interés, las noticias del sector, cambios regulatorios y muchos factores más.
Comprar acciones individuales concentra el riesgo en una sola empresa. Si esa empresa quiebra, pierdes lo invertido en ella. Un ETF o fondo que invierte en cientos de empresas distribuye ese riesgo.
Para la mayoría de los principiantes, comenzar con ETFs diversificados antes que con acciones individuales es la ruta que recomiendan la mayoría de educadores financieros independientes.
A través de una casa de bolsa registrada ante la CNBV. Algunas permiten abrir cuenta en línea. Una vez abierta, puedes operar durante el horario de mercado. Algunas plataformas también permiten acceder a acciones del mercado estadounidense.