Fundamentos
Si tuvieras que aprender un solo concepto financiero en tu vida, debería ser este. El interés compuesto es la capacidad del dinero de generar rendimientos sobre sí mismo — no solo sobre el capital original, sino también sobre los intereses ya ganados.
Interés simple: Ganas intereses solo sobre tu capital inicial. Si inviertes $10,000 al 10% anual, ganas $1,000 cada año sin importar cuánto tiempo pase.
Interés compuesto: Los intereses se suman al capital y también generan intereses. En el año 1 ganas $1,000. En el año 2 ganas el 10% de $11,000 = $1,100. En el año 3, el 10% de $12,100 = $1,210. Y así sucesivamente.
Capital Final = Capital Inicial × (1 + tasa)^años
Ejemplo: $10,000 × (1.10)^20 = ~$67,275
El interés compuesto tiene una característica crucial: el tiempo es su ingrediente más poderoso, más que el capital inicial. Una persona que empieza a apartar dinero a los 25 años acumula, en términos generales, mucho más que alguien que empieza a los 35 con el doble de capital — aunque ambos inviertan la misma cantidad mensual.
Esto no es magia: es matemática. Cada año que pasa sin invertir es un año donde el compuesto no trabaja para ti.
En fondos de inversión que reinvierten los rendimientos, en CETES con reinversión automática, en acciones que pagan dividendos que vuelves a invertir, y en cualquier instrumento donde los rendimientos no se retiran sino que se suman al capital.
El mismo principio aplica a las deudas. Una deuda de tarjeta de crédito al 50% anual que no pagas se duplica en menos de 2 años. Por eso, eliminar deudas de alto costo es siempre el primer paso antes de hablar de inversiones.